Los equipos "top" no se contratan, se forman

Los equipos "top" no se contratan, se forman

Hace un año llegué a Bogotá y fue todo un nuevo descubrimiento del mundo porque venía de un ecosistema profesional totalmente diferente. Me sorprendí mucho cuando conocí algunas historias de emprendedores con el chip súper tostado y mentalidades que pasaban por encima de lo verdaderamente importante a la hora de armar sus primeros equipos de trabajo (en este caso hablaré de equipos de desarrollo en tecnología).

Yo venía de estar trabajando en una empresa donde éramos 6 desconocidos trabajando de un día para otro en un mismo proyecto.

Fue la primera vez que trabajé en verdadero equipo, donde todos valen, donde todos aportan, donde todos se inspiran y tienen en mismo peso, ahí conocí el real y puro concepto de líder y fue cuestión de semanas para que formáramos un equipo "top".

Todos a nuestro alrededor admiraban la motivación con la que trabajábamos cada día, el entregar el 200% de nuestro talento siempre y sobresalir no sólo por desarrollos de calidad, sino por agilidad, entrega y compromiso.

"Para todos era más que un trabajo, era que de verdad amábamos estar ahí."

Pero eso no fue porque en la oferta laboral estuvieran buscando gente super "top" que estuviera dispuesta a darlo todo y a sacrificarse porque les iban a pagar bien, porque en realidad todos teníamos niveles de experiencia diferente. Todo esto fue porque había un líder que tenía claro lo que quería hacer con ese grupo de personas que iba a contratar y tenía claro que para tener un equipo de alto nivel, él tenía que llevarlos a ese nivel, eso no viene así en el empaque (a veces tienes suerte y encontrarás personas que son así).

La motivación inteligente, la enseñanza constante, las reprensiones dignas, darnos suficientes razones para querer crecer como desarrolladores pero sobre todo como personas, fue lo que alineó todo para que sintiéramos los riesgos como propios y celebráramos el éxito en equipo.

Llegó el momento de separarnos y llegué a una ciudad muy grande donde en verdad pensé que eso era así en todos lados, tenía la cabeza tan lavada de que todos los líderes tenían claras las cosas y pues no fue así.

Me encontré con jefes contratando "gente top", divagando entre eventos y coworkings buscando "gente mega dura" para formar el equipo "más top" del universo. Los vi nacer, crecer y sin reproducirse (ni sacar un producto decente), morir.

Creo que los fracasos más grandes que he visto en equipos y emprendimientos han sido producto del afán de contratar "gente top" y no personas. A eso súmele un líder no sabe qué es ser líder y no tiene claro su papel, y así ya queda muy difícil exigirle a una "gente" (por muy "top" que sea) que "se ponga la camiseta" cuando lo están tratando como "un empleado al que le pago para que me haga esto rápido y bien porque lo contraté como top".

Nadie se motiva así, harán su trabajo, quizás lo hagan bien, cumplirán las 8 horas, pero también lo harán igual o mejor para alguien que llegue a pagarle mas y lo haga sentir integrante de un equipo y no un servicio de escritura de código.

Para Gerson Montenegro, el líder más top que me he tropezado en la vida.