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Fui viral en internet

Desde que era una niña soñaba con ser escritora, publicar un libro, que muchas personas me leyeran desde lo más profundo y sincero de mi ser, demasiado inocente, ya sé. En mi defensa, para ese entonces no existían estas salvajes redes sociales sacando lo mejor y lo peor de las personas detrás de una pantalla.

Crecí escribiendo todo lo que me pasaba, lo que pensaba, las ideas que tenía, poemas, cuentos, lo que sea que se me ocurriera, incluso intenté componer canciones. Yo estaba montada en mi película de escritora.

Como a los 19 años estaba decidida a empezar a publicar mis opiniones que nadie me pidió, estaba aún estudiando en la universidad, por esos meses vivía en Bogotá con mi hermana y pasaba casi todo el tiempo sola. Este contexto servirá más adelante.

La oportunidad perfecta llegó, abrieron una convocatoria para escribir en el blog de una naciente revista digital de ese momento, nada importante en ese momento, me reservaré el nombre porque este medio creció, aún existe y es de los más importantes hoy en Colombia. El punto es que yo me inscribí a esa convocatoria para blogueros, mandé mi montón de escritos infantiles y por alguna razón me aceptaron.

Eso era algo totalmente colaborativo, no era un empleo, ni nada parecido, era sólo poder poner mis escritos en un blog público y pasaban antes por un proceso de edición, nada más. Publiqué un par de posts de cosas random, mi opinión sobre el matrimonio, la familia, traumas, etc. Tenía 19 años, ¡por favor que alguien me hubiese detenido, qué iba a estar yo hablando de cosas que ni idea!

Así como no tenía idea de muchas cosas, tampoco tenía ni idea de qué era una “diatriba”, la primera vez que vi esa palabra fue justo en ese momento cuando un escritor de otra plataforma publicó una diatriba en contra de mi cantante artista semidiós de ese momento de mi vida.

Y cuando leí ese escrito, llena de inocencia y al mismo tiempo de rabia me dije a mí misma: “mí misma, tienes que hacer algo, cómo así que van a hablar mal del mejor cantante del universo”.

Fui yo alistando mi botón de “Nueva entrada” en Wordpress, estiré mis dedos y me puse a escribir todo lo que mi ira me permitió en contra de este “señor” que escribió semejante aberración contra mi cantante amado (léase con mucha ternurita y sarcasmo). Le puse todos los puntos y las comas defendiéndome, defendiendo a mi cantante y de paso diciéndole cuanta tontería al autor aquel.

Por alguna extraña razón (o el editor quería ver el mundo arder), me aprobaron ese escrito y lo publicaron. Yo lo llamo “el principio del fin”.

El día siguiente tenía MILES de vistas ese post, no veinte, no cientos, eran MILES, que además en ese tiempo era anormal. Pues gran sorpresa me llevé cuando entré a ver los comentarios de ese post.

Empecé a sentir que mis hombros y mi espalda empezaron a endurecerse poco a poco, sentía calor en la espalda y frío en las manos, mareo, ganas de desmayarme, asfixia, náuseas, un miedo súper absurdo, el dolor más intenso que jamás he experimentado en mi vida en la parte del tórax. En resumen: sentí que me estaba muriendo, sola en la sala de la casa.

De esas miles de vistas, tenía cientos y cientos de comentarios con profundo odio hacia mí, amenazas, burlas, ofensas, eso era odio con super poderes. Y bueno, me desmayé. Me desperté, llamé al servicio médico, me atendieron, fue una crisis de pánico y de ese día no recuerdo mucho más.

El día siguiente más tranquila me puse a entender realmente qué estaba pasando y fue cuando me di cuenta que en medio de mi escrito de enojo inocente, estaba insultando a uno de los periodistas y cronistas más importantes de Colombia, premiado múltiples veces desde los años 90s y toda una eminencia con una comunidad de fanáticos. Aquella diatriba que yo quise refutar era tendencia nacional entre los principales diarios y noticieros.

Ese episodio en mi vida fue una cachetada con guante de acero y púas para hacerme madurar, dejé de escribir por un tiempo. Estaba aterrada, principalmente porque creía que todo el hate de esos comentarios se haría realidad así que no quería ni salir a la calle.

Pasó tiempo pero lo fui superando, al mismo tiempo aprendí a ser mucho más prudente con lo que hacía y decía, hoy que han pasado tantos años puedo ver con claridad quién era yo en ese momento pero también lo valiente que fui enfrentando todo esto sola, nunca se lo dije a nadie, pero es una de las situaciones más duras a nivel emocional de mi vida y forma parte importante de lo que soy en este presente.

¿Lo volvería a hacer? Sí, pero no así, ni por eso. Sigo pensando que es importante defender tus ideas hasta donde sea necesario, pero ahora también creo firmemente que uno no sólo puede, sino que también debe cambiar de opinión algunas veces en la vida.

Sufrí una crisis de pánico tras ser viral en un blog de internet.